A días de que inicie oficialmente la temporada de lluvias, las autoridades de Querétaro ya anticipan un escenario similar al del 2025, año marcado por inundaciones, encharcamientos, cierres viales y afectaciones constantes en distintos municipios del estado.
La Coordinación Estatal de Protección Civil informó que para este 2026 se pronostican precipitaciones con comportamientos similares a las registradas el año pasado, lo que vuelve a encender alertas entre ciudadanos que cada temporada enfrentan afectaciones recurrentes.
Aunque las autoridades anunciaron que en próximos días se convocará a una sesión para emitir una declaratoria de emergencia preventiva, el pronóstico revive cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta y prevención ante un problema que se repite año con año.
Las lluvias intensas han dejado históricamente caos vial, viviendas afectadas, vehículos varados y severos encharcamientos en municipios como San Juan del Río, El Marqués, Huimilpan y la propia capital queretana, donde múltiples vialidades colapsan apenas comienzan las precipitaciones fuertes.
De acuerdo con el Atlas de Riesgo estatal, existen diversas zonas vulnerables debido a los escurrimientos provenientes de otros estados y a las características geográficas del territorio queretano, ubicado en un valle rodeado de montañas que funciona como un vaso concentrador de agua.
La problemática no es nueva. Cada temporada de lluvias resurgen críticas ciudadanas por drenajes insuficientes, crecimiento urbano desordenado, falta de infraestructura pluvial y obras que, pese a millonarias inversiones, no han logrado evitar inundaciones en puntos considerados ya “crónicos”.
Uno de los reclamos recurrentes es que las acciones gubernamentales suelen centrarse más en medidas reactivas que preventivas, mientras colonias y vialidades continúan registrando afectaciones prácticamente idénticas cada año.
Además del impacto vial y urbano, las lluvias representan un riesgo importante en comunidades serranas y zonas cercanas a cuerpos de agua, donde existe potencial de deslaves, desbordamientos y afectaciones a viviendas.
La propia Coordinación Nacional de Protección Civil ya solicitó a los estados mantenerse preparados ante posibles emergencias derivadas de la temporada.
Sin embargo, para muchos ciudadanos en Querétaro, el problema de fondo sigue siendo el mismo: una ciudad y una zona metropolitana que continúan creciendo más rápido que su infraestructura pluvial y de prevención, provocando que cada temporada de lluvias vuelva acompañada de caos, riesgos y afectaciones recurrentes.



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